¿Cómo superar una decepción amorosa y superar que te hayan dejado?

23.12.2019

Un espacio para respirar

En primer lugar, lo más importante es que hay que poner un espacio. Seguramente si lo habéis dejado estarás dolid@, decepcionad@ y con malestar. Y es completamente normal y humano.

Si te habías hecho expectativas en relación a una persona, es normal que al ver el rumbo actual de las cosas, ahora estés dolid@ y mal.


Por eso mismo el primer punto más importante es recuperarte. Conseguir otra vez tu equilibrio, tu centro, tu bienestar. Es importantísimo que durante un tiempo no os habléis. No le escribas. Intenta evitar mensajes muy largos, intensos, dramáticos.


Todos los hombres odian este tipo de drama interminable. Y en el fondo las mujeres también saben que no es positivo ni para él ni para ella.


Tienes que recuperarte y volver a sentirte fuerte y preparada para la vida. Al igual que lo eras antes de conocerlo.

Por eso mismo mi consejo es que elimines cuaquier tipo de contacto. Es así cuando realmente podrás recuperarte, darte un tiempo, y analizar si sigues pensando en esa persona.

Las personas no nos olvidamos de los demás con tanta facilidad. No tienes que tener miedo a que te olvide, pues ten por seguro que no lo hará tan rápido.


Los inicios, ¿lo peor en una relación?

Los inicios de las relaciones, al contrario de lo que se piensa muchas veces, es lo más difícil y estresante.

Es cuando te expones a la otra persona. Cuando te dejas conocer, cuando salen a flote tus miedos, cuando véis si vuestras piezas del puzzle encajan.

Al contrario de lo que popularmente se cree, aunque sí que es cierto que el inicio puede ser el periodo en el que normalmente haya mas intensidad emocional, es la etapa que mas estrés te puede generar.

¿Por qué? Porque estás conociendo a alguien y viendo si es compatible contigo, si tenéis cosas en común, si tenéis gustos parecidos, etc. Y eso ¡es estresante! ¡Hay intensidad, hay incertidumbre y hay que superar miedos!


Por ese mismo motivo, si somos inexpertos, o incluso si hemos tenido varias experiencias dolorosas anteriores, o nos han dejado sin motivo, nos han hecho ghosting en el pasado... Es incluso más dificil que esta primera etapa de conocimiento la llevemos de forma madura y saludable. Te ha pasado alguna vez que empiezas a conocer a alguien, te gusta, ves que todo va bien... Y de repente... ¿Resulta que un día te dice que necesita tiempo?

¿O incluso que ya no quiere verte nunca más? Y PUM. Se te cae el mundo abajo.
Te entiendo, he pasado por lo mismo. Y por eso sé que eso te genera mucho dolor, malestar e inseguridad en ti. Empiezas a replantearte si realmente siempre vas a estar sol@. Empiezas a pensar que eres tú la que tiene el fallo, el problema. Empiezas a pensar que por más intentos que hagas nunca va a funcionar con nadie.

Pero eso no es cierto, porque hay muchos mas factores a analizar y a tener en cuenta antes de decirte estas cosas tan duras.

Tú eres un mundo, y la otra persona también 

Para que me entiendas: Resulta que tú eres una persona. Tú tienes tus mochilas, tus miedos, tus inseguridades. Pero también tus ilusiones, tus sueños, tus gustos, tus tiempos, etc.

Y cuando conoces a otra persona, él o ella tiene exactamente lo mismo que tú. Sus miedos, sus inseguridades, sus mochilas, sus sueños y sus ilusiones.

Entonces... ¿Por qué pensamos que cuando empezamos a conocer a alguien todo tiene que ser fácil, rápido y perfecto? ¿No crees que es imposible querer obtener eso, y que en realidad se necesita mucho tiempo y paciencia para ver si los dos encajáis?


Es justamente eso. Normalmente, cuando se empieza una relación salen a flote muchas emociones. Salen los miedos. Salen las ilusiones también. Estamos en una etapa de primer contacto, de conocer al otro, de pasar las primeras capas del miedo. Pero también es una etapa de emociones, de ansiedad. No sabes si le vas a gustar al otro. No sabes si el otro te va a gustar. No sabes lo que quiere el otro contigo. No sabes con certeza lo que tú quieres.

¡Todo esto es muy estresante! Hay incerteza por todas partes! Y además no acabas de ser tú mismo en la relación. Para ello se necesita tiempo, empatía y mucha confianza. Pero esto no se construye en un día. Ni en dos. Ni en tres meses.

¿A caso tus relaciones de amistad se construyeron en un día? ¿A caso tu mejor amiga se convirtió en tu mejor amiga en seguida? O por el contrario, ¿habéis tenido que pasar varias cosas para que os conozcáis, y se genere un vínculo después?

Encontrando un punto intermedio 

Pues con las relaciones es lo mismo. Hasta que no paséis por un largo periodo. Hasta que no paséis por baches. Hasta que no os alejéis, os juntéis, os veáis, os separéis... ¿Como pretendes crear un vínculo sólido? ¿Cómo pretendes saber que esa persona es la correcta si no vivís juntos diferentes cosas?

Tendemos a pensar que hay que seguir unos tiempos en concreto. Que hay que seguir unos pasos y fases para que todo funcione. Y eso es un pensamiento erróneo. También es verdad que hoy en día estamos muy expuestos y tenemos mucha facilidad para conocer a diferentes personas.


Si enseguida vemos que alguien no cumple nuestras expectativas, buscamos a otro. Si alguien tiene algo que no está en nuestra lista, lo descartamos. Y si al empezar la relación, vemos que hay problemas y no todo es de color de rosas, también nos echamos a un lado con mucha facilidad.

Pero te pasará otra vez. Te volverás a encontrar con alguien que de primeras parece perfecto y después verás que no lo es.¿Y entonces cuál es la solución? Pues en cambiar tu enfoque, en aprender y en aceptar. Romper creencias sobre las relaciones. Romper creencias sobre tu pareja ideal. Romper creencias sobre cómo tendría que ser tu relación.

La palabra relación implica 2. Implica 2 partes. Dos partes en las que se hay que negociar. Hay que dar tiempo para ello. Si en tu caso te piden un tiempo, puede ser un buen momento para centrarte en ti. En ese tiempo os váis a recuperar, a reequilibrar, y a valorar si queréis estar juntos o no.

Buscar otra relación en seguida no va a salvarte. No encontrarás a nadie perfecto, ni tampoco la relación perfecta. Y aunque quizás de primeras te pueda parecer que sí, al cabo de poco verás que hay piedras, obstáculos, problemas.Qué fácil nos han vendido la moto. Cuanto daño nos han hecho las películas, los libros...

La vida tiene un sinfin de altibajos. Y las relaciones son iguales.
Así que si te encuentras en un momento en el que te han dejado, te han pedido espacio, te han dicho el clásico "no eres tú, soy yo"...

No tienes más remedio que aceptar la situación por el momento. Aceptarla y entender que no hay nada perfecto. En el caso de que creas que puede haber una futura reconciliación, es muy importante que te des el tiempo necesario para que eso ocurra de forma saludable.

Si hace poco que os conocéis, y durante ese periodo te has olvidado de tus amigos, de tus hobbies, de tu familia... Porque te has centrado únicamente en el otro (ojo, es completamente normal! (Pero aquí estamos, para aprender) es muy buen momento para darte un respiro.


Ampliando nuestra perspectiva hacia una más positiva

Por más que lo queramos, a veces, sin darnos cuenta, entramos en una espiral, empezamos a obsesionarnos con el otro, a estar demasiado pendientes, a querer mucha mas atención... Sin darnos cuenta entramos en esos bucles de inseguridad, de dependencia, de darle demasiada importancia al otro. Y nos empezamos a sentir mal, a preocuparnos, a estar ansiosos, deprimidos...


Y ¡es completamente lógico! Has fluido con tus emociones y con la relación. Y has llegado a un punto en el que te cuerpo te está pidiendo que le pares atención.Por eso mismo te digo... Si estás comenzando con alguien y estás empezando a sentirte inseguro, miedoso, etc. Es momento de parar y respirar. Y eso no es malo, no significa que la relación esté rota. 

Significa que te has descuidado un poquito y que ahora toca reequilibrarte. Y nunca es tarde para ello.

Cuando vuelvas a sentirte fuerte y brillante, será momento de analizar si sigues pensando en esa persona. Pero siempre pensando desde la tranquilidad. ¡Con otro punto de vista! Más relajado, más distanciado, más saludable.


Y ahí habrás aprendido una lección muy importante para ti: en las relaciones hay que encontrar el equilibrio ideal entre tú y el otro. Entre dar y recibir. Entre conectar y desconectar. Entre ofrecer pero también reservar. Entre ilusionarse y cuidarse uno mismo.